Punto de partida - Meeting Place - Punt de partida

Punto de partida -  Meeting Place - Punt de partida

domingo, 12 de septiembre de 2010


Entre la tradición y Gaudí

Between Tradition and Gaudí

Entre la tradició i Gaudí


Castellano
Fotos: Celia Miralles

Texto: Mercedes Salvador

A veces en Barcelona parece que uno vive dentro de un sueño. En un mundo donde residen la imaginación y el buen gusto. Cuando recorres sus calles te encuentras con tiendas de todos tipos. Unas venden antigüedades y otras carritos de bebé y bicicletas de mimbre.

Entre todas, la Sombrerería del carrer del Call se merece una parada obligatoria por su tesón: en el 1900 cuando las mujeres de alta sociedad llevaban sombreros de plumas, los aventureros salacots y los señores sombreros de copa, bastón y reloj de bolsillo, estos negocios se expandieron. Hoy se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos y vender hasta gorras del Barca, pero siguen allí al pie del cañón.

En el carrer Petritxol, Celia y yo abrimos la puerta de la granja Dulcinea. El aroma a chocolate caliente, nata y ensaimadas se expande por la calle por un momento. Frente a nosotras se asoma un balcón que desciende desde mitad del techo de vigas de madera. Todo a conjunto con las mesas y sillas. Escogemos una en un rincón, lejos de dos grupos de ancianas que seguramente han ido a pasar la tarde. A destacar es que allí muchas de las clientas son añejas como el local. Pero su reputación viene de lejos ya que: Ángel Guimerá despachaba sus visitas allí y Salvador Dalí lucía a chicas explosivas. Caminamos sobre un suelo de baldosa blanca con rombos granates y nos sentamos al lado de la chimenea.

El dueño, el señor Mach, con más años que sus clientas, nos cuenta que su madre en 1931 transformó una taberna en la granja que es ahora y al final nos pregunta- ¿chocolate con nata y churros?

- Por supuesto- ¿Quién podría negarse?

Las granjas entretienen las tardes de muchas ancianas y de las que no son tan ancianas.

Seguimos caminando y por entre olores a meado y escaparates, uno sin darse cuenta percibe la esencia de una Barcelona que ha sido escenario de una exposición Universal, otra internacional, unos juegos olímpicos y un fórum, entre otros. Con ello se ha ido renovando a sí misma alcanzando un nivel de sofisticación difícilmente igualable.

La emigración, además ha traído sus propias ideas, ganas de renovación y palabras nuevas como la de regalería.

Las influencias de las distintas culturas han dejado su rastro: desde los primeros asentamientos en el neolítico, pasando por las guerras púnicas, los cartagineses, el imperio carolingio, la renaixenca hasta Gaudí con su estilo propio que combinó el arte local, modernismo y 'Art Nouveau' aprovechando lo mejor del surrealismo, constructivismo y hasta el fauvismo.

Seguimos caminando ahora por el Eixample y entramos en el restaurante Semproniana, que parece recoger todas las influencias mencionadas. En su interior uno diría que han decidido guardarlo todo, por si acaso. Hasta el cartel de la entrada de la antigua editorial Miquel.

Pero no nos engañemos, que en la mezcla de estilos, muebles de diseño, y colorido hay mucho savoir- faire. El arquitecto Santiago Alegre y la imprescindible Ada Parellada han creado una combinación de tuberías vistas al estilo Soho de Nueva York, con tapices y cuadros que no enmarcan nada, telas de la India (traídas por sus cuñados) y paredes forradas de noticias que se llenan cada día con alguna anécdota nueva, como el cumpleaños de una centenaria.

El techo parece que nos diga: ya no sabemos qué colgar.

Son tantas las ideas acumuladas que se desparraman como huérfanos en el patio del orfelinato. Un ejemplo sería: un menú de colores con platos como: yema de huevo con vieiras y calabaza, cenas de edad, donde se favorece a la juventud, porque si pasas de los cuarenta, se dobla el precio. Comentario especial para el brazo de un gitano moreno (de butifarra negra) para estómagos entrenados y otro para el delirium tremens (para los fanáticos del chocolate negro como yo) porque cuando te gusta algo no hay nada mejor que te lo den en todas sus versiones y formas. Son irresistibles y punto.

Así, el Semproniana es una combinación de verborrea narrativa, culinaria y arquitectónica que llena los sentidos casi como si estuvieras en la India, pero en catalán.

Un Gaudí en restaurante.

Un reflejo de en lo que se ha convertido Barcelona.Y después de una merienda en la granja Dulcinea y una cena en el Semproniana, regada por supuesto con buen vino, a dormir que mañana será otro día o, como decía mi abuela: y con esto y un bizcocho hasta mañana a las 8.




English
Translation: Ken Green
Pictures: Celia Miralles
Text: Mercedes Salvador

Sometimes in Barcelona, it seems that one lives in a dream. In a world where imagination and good taste reside. When you travel her streets, you encounter shops for every taste. Some sell antiques and others baby carriages and wicker tricycles.

Among them all, La Sombrerería (the Hat Shop) on Carrer del Call deserves an obligatory stop for its perseverance. In 1900, when the women of high society wore feathered hats, adventurers wore pith helmets and gentlemen wore top hats and carried canes and pocket watches, these businesses thrived. Today, they've had to adapt to modern times and even to selling team Barca caps, but they continue there, unperturbed.

On Carrer Petritxol, Celia and I open the door of La Granja Dulcinea. For a moment, the aroma of hot chocolate, cream and ensaimadas (a pastry from Mallorca) rolls out into the street. In front of us, protrudes a balcony that descends from the middle of the wood-beamed ceiling. It is all in harmony with the tables and chairs. We choose a table in a corner, far from two groups of elderly ladies who have surely come to spend the entire afternoon. Here, many of the clients are as aged as the establishment. But its reputation is long-standing: Ángel Guimerá spent his visits here and Salvador Dalí showed-off for spectacular young women. We walk across a floor of white tile with inset maroon diamonds and seat ourselves beside the fireplace. The owner, Señor Mach, who is even older than his customers, tells us that, in 1931, his mother converted a tavern into today's La Granja, and finally asks us; "Chocolate with cream and churros?"

"Of course." Who could refuse?

La Granja occupies the afternoons of many old people and some who are not so old.

We continue walking and, without realizing it, between the shop windows and the odor of piss one perceives the essence of a Barcelona that has been the scene of a Universal Exposition, an International Exposition, Olympic Games and a Forum of Cultures, among others. Through all of that, it has been renewing itself, reaching a level of sophistication that is hard to equal. In addition, immigration has brought its own ideas, desires for change and new words like regalería.

The influences of different cultures have left their marks: from the first neolithic settlements through the Punic Wars, the Carthaginians, the Carolingian Empire, the Renaixença and Gaudí, with his own style that combined local art with Modernism and Art Nouveau while making use of the best of Surrealism, Constructivism and Fauvism.

Again we resume walking, now through the Eixample, and we enter the restaurant La Semproniana, which seems to reflect all those influences mentioned. Of its interior, one would say; they have decided to save everything, just in case. Right up to the sign at the entrance from the old publisher, Miquel, which formerly occupied this space.

But we don't deceive ourselves, for in the mix of styles, designer furniture and color there is much savoir-faire. The architect Santiago Alegre and the essential Ada Parellada have created a combination of exposed piping in the style of New York's Soho, with tapestries and picture frames that don't frame anything, fabrics from India (brought by their in-laws) and walls covered with news articles to which, each day, is added some new story, like the birthday of a centenarian.

The ceiling seems to say to us: "Now we don't know what else to hang."

So many are the accumulated ideas, that they are scattered like children in the playground of an orphanage. Some examples: A menu of colors with dishes like egg yolk with scallops and pumpkin; Dinners by age, where youth is favored and, if you are younger than thirty, the price of the dinner equals your age. A special mention for the Dark Gypsy's Arm (made of blood sausage) for experienced stomachs and another for the Delerium Tremens (for dark chocolate fanatics like me) because when you love something, there is nothing better than to have it in all of its shapes and versions. They are irresistable. So, La Semproniana is a combination of culinary and architectural narratives told with verbal diarrhea. It fills the senses almost as if you were in India, but in Cataluña instead.

A Gaudí as a restaurant.

A reflection of what Barcelona has made of itself.

And so, after an afternoon snack in La Granja Dulcinea and dinner at La Semproniana, steeped in good wine of course; to sleep. For tomorrow is another day or, as my grandmother said, "And with this and a cake, until tomorrow at eight."


Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador

De vegades a Barcelona sembla que un viu dintre d'un somni. En un món on resideixen la imaginació i el bon gust. Quan recorres els seus carrers et trobes amb botigues per a tots els gustos. Unes venen antiguitats i altres cotxets de nadó i bicicletes de vímet.

Entre totes, la Sombrerería del carrer del Call mereix una parada obligatòria per la seva tenacitat: en el 1900 quan les dones de l’alta societat duien barrets de plomes, els aventurers salacots i els senyor barrets de copa alta, bastó i rellotge de butxaca, aquests negocis es varen expandir. Avui s’han hagut d’adaptar als nous temps i vendre fins i tot, gorres del Barca, però segueixen allí al peu del canó.

En el carrer Petritxol, la Cèlia i jo obrim la porta de la granja Dulcinea. L'aroma a xocolata calenta, nata i ensaïmades s'expandeix pel carrer per un moment. Enfront de nosaltres treu el cap una balconada que descendeix des de la meitat del sostre de bigues de fusta a conjunt amb les taules i cadires. Escollim una en un racó, lluny de dos grups de dones grans que segurament han anat a passar la tarda. A destacar és que allí moltes de les clientes són antigues com el local. es mereix una parada obligatòria per la seva tenacitat: en el 1900 quan les dones de l'alta societat duien barrets de plomes, els aventurers salacots i els senyors barrets de copa alta, bastó i rellotge de butxaca, aquests negocis es van expandir. Avui s'han hagut d'adaptar als nous temps i vendre fins a gorres del Però la seva reputació ve des de lluny ja que: Ángel Guimerá despatxava allà a les seves visites i Salvador Dalí lluïa a noies explosives. Caminem sobre un sòl de rajola blanca amb rombes granats i ens asseiem al costat de la xemeneia.

L'amo, el senyor Mach, amb més anys que les seves clientes, ens explica que la seva mare en 1931 va transformar una taverna en la granja que és ara i al final ens pregunta- xocolata amb , nata i xurros?

- Per descomptat- Qui podria negar-se?

Les granges entretenen les tardes de moltes dones grans i de qui no són tan grans.

Seguim caminant i entre olors de pixats i aparadors, un sense adonar-se percep l'essència d'una Barcelona que ha estat escenari d'una exposició Universal, altra internacional, uns jocs olímpics i un fòrum, entre uns altres. Amb això s'ha anat renovant a si mateixa arribant a un nivell de sofisticació difícilment igualable.

L'emigració, a més ha portat les seves pròpies idees, ganes de renovació i paraules noves com la de regalería.

Les influències de les diferents cultures han deixat el seu rastre: des dels primers assentaments en el neolític, passant per les guerres púniques, els cartaginesos, l'imperi carolingi, la renaixença fins Gaudí amb el seu estil propi que va combinar l'art local, modernisme i "l'Art Nouveau" aprofitant el millor del surrealisme, constructivisme i fins el fauvisme.

Seguim caminant ara per l'Eixample i entrem en el restaurant Semproniana, que sembla recollir totes les influències esmentades. En el seu interior un diria que han decidit guardar-lo tot, no fos cas. Fins el cartell de l'entrada de l'antiga editorial Miquel.

Però no ens enganyem, que en la barreja d'estils, mobles de disseny, i colorit hi ha molt "savoir-faire". L'arquitecte Santiago Alegre i la imprescindible Ada Parellada han creat una combinació de canonades vistes a l'estil Soho de Nova York, amb tapissos i quadres que no emmarquen res, teles de la Índia (portades pels seus cunyats) i parets folrades de notícies que s'omplen cada dia amb alguna anècdota nova, com el natalici d'una centenària. El sostre sembla que ens digui: ja no sabem què penjar.

Són tantes les idees acumulades que s'escampen com orfes al pati de l'orfenat. Un exemple seria: un menú de colors amb plats com: rovell d'ou amb petxines de vieires i carabassa, sopars d'edat, on s'afavoreix a la joventut, perquè si passes dels quaranta, es doblega el preu. Comentari especial per al braç d'un gitano moreno (de botifarra negra) per a estómacs entrenats i altre per al delirium tremens (per als fanàtics de la xocolata negra com jo) perquè quan t'agrada alguna cosa no hi ha gens millor que t'ho donin en totes les seves versions i formes. Són irresistibles i punt.

Així, el Semproniana és una combinació de verborrea narrativa, culinària i arquitectònica que omple els sentits gairebé com si estiguessis en l'Índia, però en català.

Un Gaudí en restaurant.

Un reflex d'en el que s'ha convertit Barcelona.

I després d'un berenar en la granja Dulcinea i un sopar en el Semproniana, regada per descomptat amb un bon vi, a dormir que demà serà un altre dia o, com deia la meva àvia: i amb això i un bescuit fins demà a les 8.

miércoles, 30 de junio de 2010

La Barcelona sobre dos ruedas



LA BARCELONA SOBRE DOS RUEDAS
THE TWO-WHEELED BARCELONA
LA BARCELONA SOBRE DUES RODES

Castellano

Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador


Barcelona y los barceloneses son una sociedad plural, acostumbrada a decidir qué hacer y a dónde ir. Debido a su ubicación privilegiada entre el mar Mediterráneo y a solo 120 kms de Francia y los Pirineos, los barceloneses cuando llega el fin de semana, salen disparados, para dejar atrás la urbe y reaparecer en la costa, las islas Baleares, el campo o la montaña.

Pero dentro de la ciudad también hay una dinámica propia.
Gracias a las temperaturas cálidas que hay durante todo el año, se ha establecido el reinado de las dos ruedas.

Para los más conscientes del medioambiente, el Ayuntamiento ha dispuesto carriles-bicicleta por toda la ciudad y zonas de alquiler de bicis (bicing) por todos los barrios.

Pero además es la segunda ciudad de Europa con más número de motos por metro cuadrado.

Y es que a los barceloneses no hay quien los pare y al igual que a los jugadores de futbol del Barca les va la velocidad, el ritmo frenético, driblar y el acelerón controlado. Por ello, en muchos semáforos, han colocado zonas especiales para motos. Cuando los semáforos de los peatones empiezan a parpadear, las motos rugen y arrancan bailando sobre el asfalto en una danza frenética que se olvida de la existencia de peatones, taxistas o coches. Es la fiebre de las dos ruedas.

Algunos y algunas preferimos la moto pequeña y rápida, como la Vespa, la Scoopy o la Scarabeo, porque te dan la agilidad para colarte por entre los coches, arrancar el primero en los semáforos y pasar cuando hay un lento delante. Esto último produce un gusto comparable a pocos placeres en la vida: arrancar, driblar, sentir el aire en la cara, dejar atrás a un Mercedes cuyo conductor habla por el móbil, o a un taxista que se para a recoger a un cliente son parte de las ventajas de ir en moto.

Pero hay otros que lo disfrutan de una forma especial y estos son los propetarios de una Harley Davidson. En la tercera reunión de Harleys en Barcelona, los hay que se quejaron del ruido infernal que producían diez mil tubos de escape rugiendo a la vez, pero los que las llevaban opinan:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.


Es una filosofia grupal de unos 900.000 miembros, devotos a la ¨Harley style¨ como forma de vida o de expresión.

Para Zool, saca el punto "gamberro" que cada uno lleva, supongo que por toda la historia que hay en los riders....no es una forma de vida, es una herramienta para vivir¨.


Para Larma ir en Harley, es una mezcla de satisfacción y orgullo. Satisfacción por poder haber cumplido un sueño. Satisfacción, por que cuando voy con ella (y no en ella, obsérvese la diferencia), no necesito nada más, es una evasión total respecto a lo que te rodea, a mi me sirve para desconectar y orgullo porque cuando te montas te cambia el semblante de la cara¨

La película Easy Rider ya fue una puesta en escena de toda una generación que pretendía hacer realidad sus sueños en una américa dividida por la recesión, la segregación racial y el puritanismo; todo ello contrapuesto al movimiento de los hippys en plena decadencia. La banda sonora (Jimmy Hendrix, Steppenwolf y Bob Dylan entre otros) rebosa libertad por todas las esquinas. Según dice el blog de aficionados a Harley. Recientemente Cerdos salvajes con John Travolta pretendió revivir esa pasión por la libertad. Con ello queda un poco más atrás la imagen de dueños de Harley como angeles del infierno.

Los de fuera, sin embargo, no podemos dejar de maravillarnos al ver esas motos como felinos ágiles en plena carrera, que se deslizan y parecen cruzar la barrera del viento. Pero de cerca todavía ciegan más los detalles: tubos de escape en forma de corazón, campanitas colgando en los lugares más insospechados, con historia propia, llantas de disco o de tiphon de 28 radios o de 6, bocinas con tapa cromada, tapas de filtro del aire con medallones, abrazaderas de manillar, palancas de arranque plateadas, sillines de piel, modelos de accesorios screaming eagle.

James: "mi harley no es un medio de transporte, es un medio de goce y satisfacción!!!
Harley Davidson sabe vendernos sensaciones !!! "


Cada accesorio puede modificarse como un traje hecho a medida.

Lemon:"....es una experiencia única para cada “biker”, creo que el águila la representa bien, libertad, tener algo único, tuyo, que te ha costado conseguir, ...una ilusión...haberla hecho realidad y poder disfrutar de ella cada dia¨.

Mientras algunas se gastan el sueldo en trajes de Armani, peluquería y pedicura, otras andan por ahí buscando accesorios de moto. Son las mujeres Harley, porque también las hay, como la fotografa de este blog. Ya no forman la típica imagen de compañeras del asiento de atrás, sino que son las que llevan la moto y dirigen sus movimientos.

Haizea:" ... libertad absoluta" ¨¨

Life: "Yo me siento aún más libre, vibro con ella con un montón de sensaciones y las resumo en "libertad espléndida", se me acelera el corassón.... no es un estilo de vida diferente, al menos no el mio, pero sí me ha cambiado la vida, y este sueño viene acompañado de buena gente.


Libertad es la palabra que se repite más a menudo al hablar de motos; libertad de movimiento y de formas, porque ellos y ellas decoran sus motos y a si mismos como les apetece.

Y eso también encaja en BARCELONA porque nos gusta decidir por nosotros mismos, autogobernarnos y dejarnos llevar por la velocidad, ya sea en bici o en moto, además de saber a qué hora llegaremos a una cita en una hora punta.


THE TWO-WHEELED
BARCELONA
English
Translator: Ken Green
Photographer: Celia Miralles
Text: Mercedes Salvador

(Note for English speakers: In Castellano, the term 'moto' refers to any two-wheeled powered vehicle including what we call motorcycles and motor scooters.)

Barcelona and its inhabitants are a plural society, accustomed to deciding what to do and where to go. Due to its privileged location on the Mediterranean Sea only 75 miles from France and the Pyrenees, when the weekend arrives, the Barceloneses leave the city behind to head for the coast, the countryside, the mountains or the Balearic Islands.

But within, the city has its own dynamic. Thanks to the warm temperatures that prevail year-round, the reign of two wheels has established itself.

For those most conscious of the environment, the city government has placed bicycle racks throughout the city and bicycle rental zones (bicing) in every neighborhood. But this is one of the European cities with highest number of motos per square mile.

And there's no stopping the Barceloneses. Like the futbol players of team Barca, they go at full speed, moving to a frantic rhythm with controlled bursts of acceleration. That's why, at many traffic lights, there are special moto zones. When the pedestrian lights begin to blink, the motos roar and take off in a frenzied dance over the asphalt, disregarding the existence of pedestrians, taxis or autos. It's the fever of two wheels.

Some of us prefer motos like the small and quick Vespa, Scoopy or Scarabeo because they give you the agility to sneak between the cars, get away first at lights and pass when there's a slowpoke ahead. The last produces a pleasure comparable to few others in life: to pull away, to feel the wind on your face, to leave behind a Mercedes whose driver is talking on his cell phone or a taxi stopping to pick up a passenger are some of the advantages of going by moto.

But there are some who enjoy a special form and they are the owners of Harley Davidsons. At the third rally of Harleys in Barcelona, there were some who needed to escape the infernal noise produced by ten thousand exhaust pipes roaring at the same time, but those who rode them offered their own opinions:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.

It's a group philosophy of some 900,000 members, devotees of the "Harley style" as a way of life or a form of expression.

Zool gets the point of the "outlaw" that each one has within. "I suppose that, throughout history it's in riders... it isn't a way of life, it's a tool to live."

For Larma, to ride a Harley is a mix of satisfaction and pride. Satisfaction for having been able to fulfill a dream. "Satisfaction because when I go with her (and not on her - observe the difference), I don't need anything else, it's a total escape from all that surrounds you, it disconnects me. And pride because when you ride, it changes the expression on your face."

The film Easy Rider was the product of an entire generation that tried to realize it's dreams in an America divided by recession, racial segregation and puritanism; all in contrast to the hippie movement and it's decadence. The soundtrack (Jimmy Hendrix, Steppenwolf, Bob Dylan among others) radiates freedom from every corner. According to the blog of Harley fans. Recently, Wild Hogs with John Travolta tried to revive this passion for freedom. With it, the image of Harley owners as Hell's Angels was left a little farther behind.

In any event, we outsiders can't stop being amazed to see these motorcycles like agile felines at full speed, that slip away and seem to cross all barriers. But up close, the details are blinding. Exhaust pipes shaped like a heart, little bells hanging in the most unsuspected places, with their own story, disc wheels or spoked, 16" diameter or 21" ,horns with chromed covers, air filter covers with medallions, handlebar clamps, silver plated kickstarters, fur saddles, screaming eagle accessories.

James: "My Harley isn't a means of transport, it's a means of pleasure and satisfaction! Harley Davidson sells us sensations!"

You can modify each accessory like a custom made suit.

Lemon: "... it's a unique experience for each biker, I think the eagle represents it well, freedom, to have something unique, yours, that has cost you something to obtain,... an illusion... to have made it reality and to be able to enjoy it each day."

While some spend their pay on Armani suits, hairstyling and pedicures, others search for motorcycle accessories. They are the Harley women who, like the photographer of this blog, don't fit the typical image of rear-seat companions, but instead drive their own bikes.

Haizea: "... absolute freedom."

Life: "I feel even freer, I vibrate with her with a collection of sensations which I summarize as 'splendid freedom', it makes my heart race... it's not a different lifestyle, at least mine isn't, but yes, it has changed my life, and this dream comes with good people."

Freedom is the word that's repeated most often when speaking of motos; freedom of movement and of appearances because, here in Barcelona, we like to decide for ourselves, govern ourselves and allow ourselves to go at full speed in addition to knowing when we will arrive at an appointment during rush hour.

LA BARCELONA SOBRE
DUES RODES

Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador


Barcelona i els barcelonins són una societat, acostumada a decidir què fer i a on anar. A causa de la seva ubicació privilegiada entre el Mar Mediterrani i a només 120 kms de França i els Pirineus, els barcelonins quan arriba el cap de setmana, deixen enrere la urbs per a marxar-se a la costa, les illes Balears, al camp o a la muntanya.

Però dins de la ciutat també hi ha una dinàmica pròpia. Gràcies a les temperatures càlides que hi ha durant tot l'any, s'ha establert el regnat de les dues rodes.

Per als més conscients del medi ambient l'Ajuntament ha disposat carrils-biccleta per tota la ciutat i zones de lloguer de bicis (bicing) per tots els barris. Però a més, és una de les ciutats d'Europa amb més nombre de motos per metre quadrat.

I és que als barcelonins ni hi ha qui els pari, igual que als jugadors de futbol del Barça, els va la velocitat, el ritme frenètic, driblar i l'accelerar controlat. Per això, en molts semàfors, han col·locat zones especials per a motos. Qual els semàfors dels vianants comencen a parpellejar, les motos rugeixen i arrenquen ballant sobre l'asfalt en una dansa frenètica que s'oblida de l'existència de vianants, taxistes o cotxes. És la febre de les dues rodes.


Alguns i algunes preferim la moto pequeña i ràpida, com la Vespa, la Scoopy o la Scarabeo, perquè et donen l'agilitat per a colar-te entre els cotxes, arrencar el primer en els semàfors i passar quan hi ha un lent davant. Això últim produeix un gust comparable a pocs plaers en la vida: arrencar, driblar, sentir l'aire en la cara, deixar enrera a un Mercedeson el conductor parla pel mòbil, o a un taxista que s'atura a recollir a un client, són part dels avantatges d'anar amb moto.

Però hi ha alguns que ho gaudeixen d'una forma especial, i aquests són els propietaris d'una Harley Davidson.
En la tercera reunió de Harleys a Barcelona, van haver aquelles persones que es van queixar del soroll infernal que produïen deu mil tubs d'escapament rugint alhora, però qui les duien opinen:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.

És una filosofia grupal d'uns 900.000 membres, devots a la ¨Harley style¨ com a forma de vida o d'expressió.

Per al Zool¨....Treu el punt "gamberro" que cadascun duu, suposo que per tota la història que hi ha en els riders....no és una forma de vida, és una eina per a viure¨.


Per al Larma anar en Harley, és una barreja de satisfacció i orgull. Satisfacció per poder haver complert un somni. Satisfacció, perquè quan vaig amb ella (i no en ella, observi's la diferència), no necessito res més, és una evasió total respecte al que t'envolta, a mi em serveix per a desconnectar. I, orgull, perquè quan muntes en ella, et canvia l'aspecte de la cara¨

La pel·lícula Easy Rider ja va ser una posada en escena de tota una generació que pretenia fer realitat els seus somnis en una Amèrica dividida per la recessió, la segregarió racial i el puritanisme; tot això contraposat al moviment dels hippys en plena decadència. La banda sonora (Jimmy Hendrix, Steppenwolf, Bob Dylan entre altres) desborda llibertat per totes bandes. Segons diu un blog d'aficionats a Harley. Recentement Cerdos salvajes amb el John Travolta, es va pretendre reviure aquesta passió per la llibertat. Amb això queda una mica més enrera la imatge d'amos de Harley com a àngels de l'infern.

Els de fora, no obstant, no podem deixar de meravellar-nos al veure aquestes motos com felins àgils en plena carrera, que es llisquen i semblen creuar la barrera del vent. Però d'aprop,
encara ceguen més els detalls: tubs d'escapament en forma de cor, campanetes penjant en els llocs més insospitats, amb història pròpia, llandes de disc o de tiphon de 28 ràdios o de 6, botzines amb tapa cromada, tapes de filtre de l'aire amb medallons, abraçadores de manillar, palanques d'arrancada platejades, sellons de pell, models d'accessoris screaming eagle.

James: "la meva Harley no és un mitjà de transport, és un mitjà per gaudir i de satisfacció!!!
Harley Davidson sap vendre'ns sensacions !!! "


Cada accesori pot modificar-se com un vestit fet a mida.


Lemon:"....és una experiència única per a cada “biker”, crec que l'àliga la representa bé, llibertat,tenir alguna cosa única, teva, que t'ha costat aconseguir, ... una il·lusió ... haver-la fet realitat i poder gaudir d'ella cada dia¨.

Mentre algunes persones es gasten el sou amb
vestits d'Armani, perruqueria i pedicura, altres caminen per aquí i allà buscant accessoris de moto, són les dones Harley, perquè també les hi ha, com la fotògrafa d'aquest blog. Ja no formen la típica imatge de companyes del seient de darrere sinó que són les duen la moto.

Haizea:" ... llibertat absoluta" ¨¨

Life: "Jo em sento encara més lliure, vibro amb ella amb un munt de sensacions i les resumeixo en "llibertat esplèndida", se m'accelera el cor ... no és un estil de vida diferent, al menys no per a mi, però si m'ha canviat la vida, i aquest somni ve acompanyat de bona gent.

Llibertat és la paraula que es repeteix més sovint al parlar de motos; llibertat de moviment i de formes, perquè aquí a Barcelona, ens agrada decidir per nosaltres mateixos, autogovernar-nos i deixar-nos dur per la velocitat, a més de saber a quina hora arribarem a una cita en una hora punta.

sábado, 29 de mayo de 2010

What happens when in Barcelona you look up?



¿QUÉ SUCEDE CUANDO EN BARCELONA, MIRAS HACIA ARRIBA?


Castellano
Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador


En Barcelona si te dedicas a mirar para arriba, te encuentras con otro mundo muy diferente del bullicio de las aceras, de las tiendas y de los restaurantes, al que estás acostumbrado. Es un mundo colgante que nos pasa desapercibido a la mayoría, que corremos por debajo para llegar a tiempo al trabajo o a comprar al mercado o al supermercado antes de que cierren.

Es la Barcelona de los que miran para arriba.

La Barcelona de los que buscan más allá.

La Barcelona de los que no se conforman con lo que ven cada día.

Celia y yo tampoco sabíamos mucho de eso, hasta que un día, paseando en moto, nos dedicamos a fotografiar y a describir lo que había por encima de las tiendas. Nos encontramos con balcones llenos de plantas que caían como la trenza de Rapunzel que nos pedían que trepáramos a ellos. A través de las fotos, nos subimos como si se tratara de un parque de atracciones y nos tiramos por cornisas en forma de circunferencia, que podrían servir para las clases de Geometría de las escuelas, Nos fijamos en la fotografía de un balcón con un niño asustado frente a una estatua. Por cierto, ¿alguien sabe dónde está?

Cabalgamos por un tejado en forma de dragón, para deslizarnos y bajar por farolas que observan la ciudad desde las alturas, e iluminan a aquellos que buscan en la noche, un consuelo al paso de los años y se cruzan con los que lo encuentran en vidas ordenadas de llamadas y despertador automático.

Nos percatamos de que la ciudad se transforma a medida que cambia la luz y con ella los que salimos por las calles.

Más tarde decidimos dar un paseo por la colina de Montjuic, uno de los pulmones de Barcelona, donde la torre de comunicaciones Calatrava, construida para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, parece un cohete que va a ser lanzado al espacio. Allí uno se plantea si es el protagonista de una de esas películas futuristas con coches voladores y robots. Aunque el arquitecto confiesa en alguna entrevista que la torre está colocada de forma que hace de reloj de sol. O sea que supone un cruce de culturas. Igual que Barcelona, que nació como Barcino en la época romana y se ha convertido en una ciudad cosmopolita. La ciudad del arte y el diseño la llaman algunos. Una ciudad liberal dicen otros, o una ciudad que acoge a gays, músicos, emigrantes y socios del club de Polo. Todos juntos pero no revueltos.

Al atardecer, al contemplar el horizonte fue cuando nos fijamos en las tres chimeneas de Fecsa, que forman ya parte del paisaje urbano al igual que la polución que había ese día. Pero al día siguiente, desde el mismo punto apareció la ciudad balcón, el mar Mediterráneo con destellos de sol que se filtraban por entre las nubes? Es que Barcelona, por encima de todo, es una ciudad Mediterránea llena de sorpresas. Por eso proponemos que mires para arriba, teniendo cuidado con las farolas, para entender a fondo el privilegio que es vivir en BAR CEL ONA.


WHAT HAPPENS IN BARCELONA WHEN YOU LOOK UP?

English
Photos: Celia Miralles
Text: Mercedes Salvador
Translation: Ken Green


In Barcelona, if you devote yourself to looking up, you will find another world very different from the bustle of the sidewalks, the shops and the restaurants to which you are accustomed. It's a hanging world that passes unnoticed by the majority; a world below which, we hurry to arrive at work on time or to the market before it closes.

It's the Barcelona of those who look up.

The Barcelona of those who search farther.

The Barcelona of those who are not satisfied with what they see every day.

Neither Celia nor I knew much of that until, one day, we set out by motorcycle to photograph and describe what was was above the shops. We found balconies full of plants that fell like the braids of Rapunzel and invited us to climb. Through the photos, we ascended as if in an amusement park and leapt among the multi-ringed cornices that could serve as models in a geometry class. We were captivated by a large photo of a child, face to face with a statue, which filled a cathedral's portal. By the way, does anyone know where that is?

We moved over a roof shaped like a dragon, slipped, and came down one of the lampposts that watch the city from their heights and illuminate those who search in the night for some consolation for the passage of years, only to cross paths with those who find it in lives shaped by phone calls and alarm clocks.

We became aware that the city transforms itself, thereby changing the light, and with it, those of us who fill its streets.

Later, we decided to take a walk on the hillside of Montjuic, where the Calatrava communications tower, built for the 1992 Olympic Games, appears as a rocket ready to be launched into space. There, one wonders if he is a character in of one of those futuristic films with flying cars and robots. The architect confessed in some interview that the tower is located in such a way as to form a sundial; that it implies a crossing of cultures. Just like Barcelona, which was born as Barcino in the Roman epoch, and has transformed itself into a cosmopolitan city. A city of the arts and of design, some call it. A liberal city say others; a city that welcomes immigrants, gays, musicians and members of the Polo Club. All together, but separate.

At sundown, while gazing at the skyline, we stared at the three chimneys of the FECSA power plant which are as much a part of the urban landscape as the pollution of that day. But the following day, from the same vantage point, appeared the citys balcony; the Mediterranean Sea sparkling in sunlight that filtered through the clouds. For Barcelona is, above all, a Mediterranean city filled with surprises. So we suggest that you look up, careful of the lampposts, in order to understand deeply what a privilege it is to live in BAR CEL ONA.


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Note for English speakers who are unfamiliar with the city:

Spelling the city's name as BAR CEL ONA arose as a promotional device during the 1992 Olympics and, since then, has become popular with residents as an expression of pride. Each of the three syllables is a word in the Catalan language.

BAR - There are many bars in the city.

CEL - The sky.

ONA - A wave, as in the Mediterranean.


QUÈ SUCCEEIX QUAN A BARCELONA, MIRES CAP AMUNT?


Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador


A Barcelona si et dediques a mirar cap amunt, et trobes amb altre món molt diferent de la bullícia de les voreres, de les botigues i restaurants, als quals estem acostumats. És un món penjant que passa desapercebut a la majoria de nosaltres, que corre per sota per a arribar a temps al treball, a comprar al mercat o al supermercat abans del seu tancament, o a celebrar l’aniversari d'un amic.

És la Barcelona dels que miren cap a dalt.

La Barcelona dels que busquen més enllà.

La Barcelona dels que no es conformen amb el que veuen.

La Cèlia i jo tampoc sabíem molt d'això, fins que un dia, passejant amb moto, ens vàrem dedicar a mirar què hi havia damunt de les botigues. Ens vàrem trobar amb balconades plenes de plantes que queien com la trena de Rapunzel per a que grimpéssim a ells. Ens vàrem pujar i com en un parc d'atraccions vàrem llençar-nos per cornises en forma de circumferència, que podrien servir per a les classes de Geometria de les escoles. Vam veure per primera vegada la fotografia d'una balconada amb un nen espantat enfront d'una estàtua. Algú sap on és?

Vàrem cavalcar per una teulada en forma de drac, per a lliscar-nos per fanals que observen des de les altures, i il·luminen a aquells que busquen en la nit, un consol a les seves vides que es compliquen més i més amb el pas dels anys, i es creuen amb qui ho han trobat en vides ordenades de trucades i despertador automàtic.

Ens vàrem adonar que la ciutat es transforma a mesura que canvia la llum i amb ella el personal que surt pels carrers.

Més tard vàrem decidir fer una passejada pel pujol de Montjuïc, un dels pulmons de Barcelona, on la torre de comunicacions Calatrava, construïda per als Jocs Olímpics de Barcelona de 1992, sembla un coet que serà llançat a l'espai. Allà un es planteja si és el protagonista d'una d'aquestes pel·lícules futuristes amb cotxes que volen i robots. Encara que l'arquitecte confessa que la torre està col·locada de manera que fa de rellotge de sol. O sigui que suposa un encreuament de cultures. Igual que Barcelona, que va néixer com Barcino, en l’època romana, i s'ha convertit en una ciutat cosmopolita; la ciutat de l'art i el disseny li diuen alguns, una ciutat liberal diuen altres, o una ciutat que acull a gais, músics, emigrants i socis del Club de Polo. Tots junts però no barrejats.

Més tard al contemplar l'horitzó va ser quan ens vàrem fixar en les tres xemeneies de la Fecsa, que ja formen part del paisatge urbà igual que la pol·lució. Però, a qui li preocupa el nivell de pol·lució quan a l'endemà, un pot treure el cap a una ciutat balconada, i veure el mar Mediterrani amb les espurnes del sol que es filtren entre els núvols? És que Barcelona és una ciutat Mediterrània, amb tradició marina i comerciant. Per això et proposem que miris cap a dalt, anant amb compte amb els fanals, per a entendre el privilegi que és viure a BAR CEL ONA.