Punto de partida - Meeting Place - Punt de partida

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miércoles, 30 de junio de 2010

La Barcelona sobre dos ruedas



LA BARCELONA SOBRE DOS RUEDAS
THE TWO-WHEELED BARCELONA
LA BARCELONA SOBRE DUES RODES

Castellano

Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador


Barcelona y los barceloneses son una sociedad plural, acostumbrada a decidir qué hacer y a dónde ir. Debido a su ubicación privilegiada entre el mar Mediterráneo y a solo 120 kms de Francia y los Pirineos, los barceloneses cuando llega el fin de semana, salen disparados, para dejar atrás la urbe y reaparecer en la costa, las islas Baleares, el campo o la montaña.

Pero dentro de la ciudad también hay una dinámica propia.
Gracias a las temperaturas cálidas que hay durante todo el año, se ha establecido el reinado de las dos ruedas.

Para los más conscientes del medioambiente, el Ayuntamiento ha dispuesto carriles-bicicleta por toda la ciudad y zonas de alquiler de bicis (bicing) por todos los barrios.

Pero además es la segunda ciudad de Europa con más número de motos por metro cuadrado.

Y es que a los barceloneses no hay quien los pare y al igual que a los jugadores de futbol del Barca les va la velocidad, el ritmo frenético, driblar y el acelerón controlado. Por ello, en muchos semáforos, han colocado zonas especiales para motos. Cuando los semáforos de los peatones empiezan a parpadear, las motos rugen y arrancan bailando sobre el asfalto en una danza frenética que se olvida de la existencia de peatones, taxistas o coches. Es la fiebre de las dos ruedas.

Algunos y algunas preferimos la moto pequeña y rápida, como la Vespa, la Scoopy o la Scarabeo, porque te dan la agilidad para colarte por entre los coches, arrancar el primero en los semáforos y pasar cuando hay un lento delante. Esto último produce un gusto comparable a pocos placeres en la vida: arrancar, driblar, sentir el aire en la cara, dejar atrás a un Mercedes cuyo conductor habla por el móbil, o a un taxista que se para a recoger a un cliente son parte de las ventajas de ir en moto.

Pero hay otros que lo disfrutan de una forma especial y estos son los propetarios de una Harley Davidson. En la tercera reunión de Harleys en Barcelona, los hay que se quejaron del ruido infernal que producían diez mil tubos de escape rugiendo a la vez, pero los que las llevaban opinan:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.


Es una filosofia grupal de unos 900.000 miembros, devotos a la ¨Harley style¨ como forma de vida o de expresión.

Para Zool, saca el punto "gamberro" que cada uno lleva, supongo que por toda la historia que hay en los riders....no es una forma de vida, es una herramienta para vivir¨.


Para Larma ir en Harley, es una mezcla de satisfacción y orgullo. Satisfacción por poder haber cumplido un sueño. Satisfacción, por que cuando voy con ella (y no en ella, obsérvese la diferencia), no necesito nada más, es una evasión total respecto a lo que te rodea, a mi me sirve para desconectar y orgullo porque cuando te montas te cambia el semblante de la cara¨

La película Easy Rider ya fue una puesta en escena de toda una generación que pretendía hacer realidad sus sueños en una américa dividida por la recesión, la segregación racial y el puritanismo; todo ello contrapuesto al movimiento de los hippys en plena decadencia. La banda sonora (Jimmy Hendrix, Steppenwolf y Bob Dylan entre otros) rebosa libertad por todas las esquinas. Según dice el blog de aficionados a Harley. Recientemente Cerdos salvajes con John Travolta pretendió revivir esa pasión por la libertad. Con ello queda un poco más atrás la imagen de dueños de Harley como angeles del infierno.

Los de fuera, sin embargo, no podemos dejar de maravillarnos al ver esas motos como felinos ágiles en plena carrera, que se deslizan y parecen cruzar la barrera del viento. Pero de cerca todavía ciegan más los detalles: tubos de escape en forma de corazón, campanitas colgando en los lugares más insospechados, con historia propia, llantas de disco o de tiphon de 28 radios o de 6, bocinas con tapa cromada, tapas de filtro del aire con medallones, abrazaderas de manillar, palancas de arranque plateadas, sillines de piel, modelos de accesorios screaming eagle.

James: "mi harley no es un medio de transporte, es un medio de goce y satisfacción!!!
Harley Davidson sabe vendernos sensaciones !!! "


Cada accesorio puede modificarse como un traje hecho a medida.

Lemon:"....es una experiencia única para cada “biker”, creo que el águila la representa bien, libertad, tener algo único, tuyo, que te ha costado conseguir, ...una ilusión...haberla hecho realidad y poder disfrutar de ella cada dia¨.

Mientras algunas se gastan el sueldo en trajes de Armani, peluquería y pedicura, otras andan por ahí buscando accesorios de moto. Son las mujeres Harley, porque también las hay, como la fotografa de este blog. Ya no forman la típica imagen de compañeras del asiento de atrás, sino que son las que llevan la moto y dirigen sus movimientos.

Haizea:" ... libertad absoluta" ¨¨

Life: "Yo me siento aún más libre, vibro con ella con un montón de sensaciones y las resumo en "libertad espléndida", se me acelera el corassón.... no es un estilo de vida diferente, al menos no el mio, pero sí me ha cambiado la vida, y este sueño viene acompañado de buena gente.


Libertad es la palabra que se repite más a menudo al hablar de motos; libertad de movimiento y de formas, porque ellos y ellas decoran sus motos y a si mismos como les apetece.

Y eso también encaja en BARCELONA porque nos gusta decidir por nosotros mismos, autogobernarnos y dejarnos llevar por la velocidad, ya sea en bici o en moto, además de saber a qué hora llegaremos a una cita en una hora punta.


THE TWO-WHEELED
BARCELONA
English
Translator: Ken Green
Photographer: Celia Miralles
Text: Mercedes Salvador

(Note for English speakers: In Castellano, the term 'moto' refers to any two-wheeled powered vehicle including what we call motorcycles and motor scooters.)

Barcelona and its inhabitants are a plural society, accustomed to deciding what to do and where to go. Due to its privileged location on the Mediterranean Sea only 75 miles from France and the Pyrenees, when the weekend arrives, the Barceloneses leave the city behind to head for the coast, the countryside, the mountains or the Balearic Islands.

But within, the city has its own dynamic. Thanks to the warm temperatures that prevail year-round, the reign of two wheels has established itself.

For those most conscious of the environment, the city government has placed bicycle racks throughout the city and bicycle rental zones (bicing) in every neighborhood. But this is one of the European cities with highest number of motos per square mile.

And there's no stopping the Barceloneses. Like the futbol players of team Barca, they go at full speed, moving to a frantic rhythm with controlled bursts of acceleration. That's why, at many traffic lights, there are special moto zones. When the pedestrian lights begin to blink, the motos roar and take off in a frenzied dance over the asphalt, disregarding the existence of pedestrians, taxis or autos. It's the fever of two wheels.

Some of us prefer motos like the small and quick Vespa, Scoopy or Scarabeo because they give you the agility to sneak between the cars, get away first at lights and pass when there's a slowpoke ahead. The last produces a pleasure comparable to few others in life: to pull away, to feel the wind on your face, to leave behind a Mercedes whose driver is talking on his cell phone or a taxi stopping to pick up a passenger are some of the advantages of going by moto.

But there are some who enjoy a special form and they are the owners of Harley Davidsons. At the third rally of Harleys in Barcelona, there were some who needed to escape the infernal noise produced by ten thousand exhaust pipes roaring at the same time, but those who rode them offered their own opinions:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.

It's a group philosophy of some 900,000 members, devotees of the "Harley style" as a way of life or a form of expression.

Zool gets the point of the "outlaw" that each one has within. "I suppose that, throughout history it's in riders... it isn't a way of life, it's a tool to live."

For Larma, to ride a Harley is a mix of satisfaction and pride. Satisfaction for having been able to fulfill a dream. "Satisfaction because when I go with her (and not on her - observe the difference), I don't need anything else, it's a total escape from all that surrounds you, it disconnects me. And pride because when you ride, it changes the expression on your face."

The film Easy Rider was the product of an entire generation that tried to realize it's dreams in an America divided by recession, racial segregation and puritanism; all in contrast to the hippie movement and it's decadence. The soundtrack (Jimmy Hendrix, Steppenwolf, Bob Dylan among others) radiates freedom from every corner. According to the blog of Harley fans. Recently, Wild Hogs with John Travolta tried to revive this passion for freedom. With it, the image of Harley owners as Hell's Angels was left a little farther behind.

In any event, we outsiders can't stop being amazed to see these motorcycles like agile felines at full speed, that slip away and seem to cross all barriers. But up close, the details are blinding. Exhaust pipes shaped like a heart, little bells hanging in the most unsuspected places, with their own story, disc wheels or spoked, 16" diameter or 21" ,horns with chromed covers, air filter covers with medallions, handlebar clamps, silver plated kickstarters, fur saddles, screaming eagle accessories.

James: "My Harley isn't a means of transport, it's a means of pleasure and satisfaction! Harley Davidson sells us sensations!"

You can modify each accessory like a custom made suit.

Lemon: "... it's a unique experience for each biker, I think the eagle represents it well, freedom, to have something unique, yours, that has cost you something to obtain,... an illusion... to have made it reality and to be able to enjoy it each day."

While some spend their pay on Armani suits, hairstyling and pedicures, others search for motorcycle accessories. They are the Harley women who, like the photographer of this blog, don't fit the typical image of rear-seat companions, but instead drive their own bikes.

Haizea: "... absolute freedom."

Life: "I feel even freer, I vibrate with her with a collection of sensations which I summarize as 'splendid freedom', it makes my heart race... it's not a different lifestyle, at least mine isn't, but yes, it has changed my life, and this dream comes with good people."

Freedom is the word that's repeated most often when speaking of motos; freedom of movement and of appearances because, here in Barcelona, we like to decide for ourselves, govern ourselves and allow ourselves to go at full speed in addition to knowing when we will arrive at an appointment during rush hour.

LA BARCELONA SOBRE
DUES RODES

Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador


Barcelona i els barcelonins són una societat, acostumada a decidir què fer i a on anar. A causa de la seva ubicació privilegiada entre el Mar Mediterrani i a només 120 kms de França i els Pirineus, els barcelonins quan arriba el cap de setmana, deixen enrere la urbs per a marxar-se a la costa, les illes Balears, al camp o a la muntanya.

Però dins de la ciutat també hi ha una dinàmica pròpia. Gràcies a les temperatures càlides que hi ha durant tot l'any, s'ha establert el regnat de les dues rodes.

Per als més conscients del medi ambient l'Ajuntament ha disposat carrils-biccleta per tota la ciutat i zones de lloguer de bicis (bicing) per tots els barris. Però a més, és una de les ciutats d'Europa amb més nombre de motos per metre quadrat.

I és que als barcelonins ni hi ha qui els pari, igual que als jugadors de futbol del Barça, els va la velocitat, el ritme frenètic, driblar i l'accelerar controlat. Per això, en molts semàfors, han col·locat zones especials per a motos. Qual els semàfors dels vianants comencen a parpellejar, les motos rugeixen i arrenquen ballant sobre l'asfalt en una dansa frenètica que s'oblida de l'existència de vianants, taxistes o cotxes. És la febre de les dues rodes.


Alguns i algunes preferim la moto pequeña i ràpida, com la Vespa, la Scoopy o la Scarabeo, perquè et donen l'agilitat per a colar-te entre els cotxes, arrencar el primer en els semàfors i passar quan hi ha un lent davant. Això últim produeix un gust comparable a pocs plaers en la vida: arrencar, driblar, sentir l'aire en la cara, deixar enrera a un Mercedeson el conductor parla pel mòbil, o a un taxista que s'atura a recollir a un client, són part dels avantatges d'anar amb moto.

Però hi ha alguns que ho gaudeixen d'una forma especial, i aquests són els propietaris d'una Harley Davidson.
En la tercera reunió de Harleys a Barcelona, van haver aquelles persones que es van queixar del soroll infernal que produïen deu mil tubs d'escapament rugint alhora, però qui les duien opinen:

It's the way we live on our own terms.
It shows the world exactly where we stand.

És una filosofia grupal d'uns 900.000 membres, devots a la ¨Harley style¨ com a forma de vida o d'expressió.

Per al Zool¨....Treu el punt "gamberro" que cadascun duu, suposo que per tota la història que hi ha en els riders....no és una forma de vida, és una eina per a viure¨.


Per al Larma anar en Harley, és una barreja de satisfacció i orgull. Satisfacció per poder haver complert un somni. Satisfacció, perquè quan vaig amb ella (i no en ella, observi's la diferència), no necessito res més, és una evasió total respecte al que t'envolta, a mi em serveix per a desconnectar. I, orgull, perquè quan muntes en ella, et canvia l'aspecte de la cara¨

La pel·lícula Easy Rider ja va ser una posada en escena de tota una generació que pretenia fer realitat els seus somnis en una Amèrica dividida per la recessió, la segregarió racial i el puritanisme; tot això contraposat al moviment dels hippys en plena decadència. La banda sonora (Jimmy Hendrix, Steppenwolf, Bob Dylan entre altres) desborda llibertat per totes bandes. Segons diu un blog d'aficionats a Harley. Recentement Cerdos salvajes amb el John Travolta, es va pretendre reviure aquesta passió per la llibertat. Amb això queda una mica més enrera la imatge d'amos de Harley com a àngels de l'infern.

Els de fora, no obstant, no podem deixar de meravellar-nos al veure aquestes motos com felins àgils en plena carrera, que es llisquen i semblen creuar la barrera del vent. Però d'aprop,
encara ceguen més els detalls: tubs d'escapament en forma de cor, campanetes penjant en els llocs més insospitats, amb història pròpia, llandes de disc o de tiphon de 28 ràdios o de 6, botzines amb tapa cromada, tapes de filtre de l'aire amb medallons, abraçadores de manillar, palanques d'arrancada platejades, sellons de pell, models d'accessoris screaming eagle.

James: "la meva Harley no és un mitjà de transport, és un mitjà per gaudir i de satisfacció!!!
Harley Davidson sap vendre'ns sensacions !!! "


Cada accesori pot modificar-se com un vestit fet a mida.


Lemon:"....és una experiència única per a cada “biker”, crec que l'àliga la representa bé, llibertat,tenir alguna cosa única, teva, que t'ha costat aconseguir, ... una il·lusió ... haver-la fet realitat i poder gaudir d'ella cada dia¨.

Mentre algunes persones es gasten el sou amb
vestits d'Armani, perruqueria i pedicura, altres caminen per aquí i allà buscant accessoris de moto, són les dones Harley, perquè també les hi ha, com la fotògrafa d'aquest blog. Ja no formen la típica imatge de companyes del seient de darrere sinó que són les duen la moto.

Haizea:" ... llibertat absoluta" ¨¨

Life: "Jo em sento encara més lliure, vibro amb ella amb un munt de sensacions i les resumeixo en "llibertat esplèndida", se m'accelera el cor ... no és un estil de vida diferent, al menys no per a mi, però si m'ha canviat la vida, i aquest somni ve acompanyat de bona gent.

Llibertat és la paraula que es repeteix més sovint al parlar de motos; llibertat de moviment i de formes, perquè aquí a Barcelona, ens agrada decidir per nosaltres mateixos, autogovernar-nos i deixar-nos dur per la velocitat, a més de saber a quina hora arribarem a una cita en una hora punta.

sábado, 29 de mayo de 2010

What happens when in Barcelona you look up?



¿QUÉ SUCEDE CUANDO EN BARCELONA, MIRAS HACIA ARRIBA?


Castellano
Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador


En Barcelona si te dedicas a mirar para arriba, te encuentras con otro mundo muy diferente del bullicio de las aceras, de las tiendas y de los restaurantes, al que estás acostumbrado. Es un mundo colgante que nos pasa desapercibido a la mayoría, que corremos por debajo para llegar a tiempo al trabajo o a comprar al mercado o al supermercado antes de que cierren.

Es la Barcelona de los que miran para arriba.

La Barcelona de los que buscan más allá.

La Barcelona de los que no se conforman con lo que ven cada día.

Celia y yo tampoco sabíamos mucho de eso, hasta que un día, paseando en moto, nos dedicamos a fotografiar y a describir lo que había por encima de las tiendas. Nos encontramos con balcones llenos de plantas que caían como la trenza de Rapunzel que nos pedían que trepáramos a ellos. A través de las fotos, nos subimos como si se tratara de un parque de atracciones y nos tiramos por cornisas en forma de circunferencia, que podrían servir para las clases de Geometría de las escuelas, Nos fijamos en la fotografía de un balcón con un niño asustado frente a una estatua. Por cierto, ¿alguien sabe dónde está?

Cabalgamos por un tejado en forma de dragón, para deslizarnos y bajar por farolas que observan la ciudad desde las alturas, e iluminan a aquellos que buscan en la noche, un consuelo al paso de los años y se cruzan con los que lo encuentran en vidas ordenadas de llamadas y despertador automático.

Nos percatamos de que la ciudad se transforma a medida que cambia la luz y con ella los que salimos por las calles.

Más tarde decidimos dar un paseo por la colina de Montjuic, uno de los pulmones de Barcelona, donde la torre de comunicaciones Calatrava, construida para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, parece un cohete que va a ser lanzado al espacio. Allí uno se plantea si es el protagonista de una de esas películas futuristas con coches voladores y robots. Aunque el arquitecto confiesa en alguna entrevista que la torre está colocada de forma que hace de reloj de sol. O sea que supone un cruce de culturas. Igual que Barcelona, que nació como Barcino en la época romana y se ha convertido en una ciudad cosmopolita. La ciudad del arte y el diseño la llaman algunos. Una ciudad liberal dicen otros, o una ciudad que acoge a gays, músicos, emigrantes y socios del club de Polo. Todos juntos pero no revueltos.

Al atardecer, al contemplar el horizonte fue cuando nos fijamos en las tres chimeneas de Fecsa, que forman ya parte del paisaje urbano al igual que la polución que había ese día. Pero al día siguiente, desde el mismo punto apareció la ciudad balcón, el mar Mediterráneo con destellos de sol que se filtraban por entre las nubes? Es que Barcelona, por encima de todo, es una ciudad Mediterránea llena de sorpresas. Por eso proponemos que mires para arriba, teniendo cuidado con las farolas, para entender a fondo el privilegio que es vivir en BAR CEL ONA.


WHAT HAPPENS IN BARCELONA WHEN YOU LOOK UP?

English
Photos: Celia Miralles
Text: Mercedes Salvador
Translation: Ken Green


In Barcelona, if you devote yourself to looking up, you will find another world very different from the bustle of the sidewalks, the shops and the restaurants to which you are accustomed. It's a hanging world that passes unnoticed by the majority; a world below which, we hurry to arrive at work on time or to the market before it closes.

It's the Barcelona of those who look up.

The Barcelona of those who search farther.

The Barcelona of those who are not satisfied with what they see every day.

Neither Celia nor I knew much of that until, one day, we set out by motorcycle to photograph and describe what was was above the shops. We found balconies full of plants that fell like the braids of Rapunzel and invited us to climb. Through the photos, we ascended as if in an amusement park and leapt among the multi-ringed cornices that could serve as models in a geometry class. We were captivated by a large photo of a child, face to face with a statue, which filled a cathedral's portal. By the way, does anyone know where that is?

We moved over a roof shaped like a dragon, slipped, and came down one of the lampposts that watch the city from their heights and illuminate those who search in the night for some consolation for the passage of years, only to cross paths with those who find it in lives shaped by phone calls and alarm clocks.

We became aware that the city transforms itself, thereby changing the light, and with it, those of us who fill its streets.

Later, we decided to take a walk on the hillside of Montjuic, where the Calatrava communications tower, built for the 1992 Olympic Games, appears as a rocket ready to be launched into space. There, one wonders if he is a character in of one of those futuristic films with flying cars and robots. The architect confessed in some interview that the tower is located in such a way as to form a sundial; that it implies a crossing of cultures. Just like Barcelona, which was born as Barcino in the Roman epoch, and has transformed itself into a cosmopolitan city. A city of the arts and of design, some call it. A liberal city say others; a city that welcomes immigrants, gays, musicians and members of the Polo Club. All together, but separate.

At sundown, while gazing at the skyline, we stared at the three chimneys of the FECSA power plant which are as much a part of the urban landscape as the pollution of that day. But the following day, from the same vantage point, appeared the citys balcony; the Mediterranean Sea sparkling in sunlight that filtered through the clouds. For Barcelona is, above all, a Mediterranean city filled with surprises. So we suggest that you look up, careful of the lampposts, in order to understand deeply what a privilege it is to live in BAR CEL ONA.


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Note for English speakers who are unfamiliar with the city:

Spelling the city's name as BAR CEL ONA arose as a promotional device during the 1992 Olympics and, since then, has become popular with residents as an expression of pride. Each of the three syllables is a word in the Catalan language.

BAR - There are many bars in the city.

CEL - The sky.

ONA - A wave, as in the Mediterranean.


QUÈ SUCCEEIX QUAN A BARCELONA, MIRES CAP AMUNT?


Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador


A Barcelona si et dediques a mirar cap amunt, et trobes amb altre món molt diferent de la bullícia de les voreres, de les botigues i restaurants, als quals estem acostumats. És un món penjant que passa desapercebut a la majoria de nosaltres, que corre per sota per a arribar a temps al treball, a comprar al mercat o al supermercat abans del seu tancament, o a celebrar l’aniversari d'un amic.

És la Barcelona dels que miren cap a dalt.

La Barcelona dels que busquen més enllà.

La Barcelona dels que no es conformen amb el que veuen.

La Cèlia i jo tampoc sabíem molt d'això, fins que un dia, passejant amb moto, ens vàrem dedicar a mirar què hi havia damunt de les botigues. Ens vàrem trobar amb balconades plenes de plantes que queien com la trena de Rapunzel per a que grimpéssim a ells. Ens vàrem pujar i com en un parc d'atraccions vàrem llençar-nos per cornises en forma de circumferència, que podrien servir per a les classes de Geometria de les escoles. Vam veure per primera vegada la fotografia d'una balconada amb un nen espantat enfront d'una estàtua. Algú sap on és?

Vàrem cavalcar per una teulada en forma de drac, per a lliscar-nos per fanals que observen des de les altures, i il·luminen a aquells que busquen en la nit, un consol a les seves vides que es compliquen més i més amb el pas dels anys, i es creuen amb qui ho han trobat en vides ordenades de trucades i despertador automàtic.

Ens vàrem adonar que la ciutat es transforma a mesura que canvia la llum i amb ella el personal que surt pels carrers.

Més tard vàrem decidir fer una passejada pel pujol de Montjuïc, un dels pulmons de Barcelona, on la torre de comunicacions Calatrava, construïda per als Jocs Olímpics de Barcelona de 1992, sembla un coet que serà llançat a l'espai. Allà un es planteja si és el protagonista d'una d'aquestes pel·lícules futuristes amb cotxes que volen i robots. Encara que l'arquitecte confessa que la torre està col·locada de manera que fa de rellotge de sol. O sigui que suposa un encreuament de cultures. Igual que Barcelona, que va néixer com Barcino, en l’època romana, i s'ha convertit en una ciutat cosmopolita; la ciutat de l'art i el disseny li diuen alguns, una ciutat liberal diuen altres, o una ciutat que acull a gais, músics, emigrants i socis del Club de Polo. Tots junts però no barrejats.

Més tard al contemplar l'horitzó va ser quan ens vàrem fixar en les tres xemeneies de la Fecsa, que ja formen part del paisatge urbà igual que la pol·lució. Però, a qui li preocupa el nivell de pol·lució quan a l'endemà, un pot treure el cap a una ciutat balconada, i veure el mar Mediterrani amb les espurnes del sol que es filtren entre els núvols? És que Barcelona és una ciutat Mediterrània, amb tradició marina i comerciant. Per això et proposem que miris cap a dalt, anant amb compte amb els fanals, per a entendre el privilegi que és viure a BAR CEL ONA.


lunes, 26 de abril de 2010

San Jordi- Saint George- San Jorge

























SANT JORDI, SAN JORGE, SAINT GEORGE


Castellano
Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador


Un año más ya hemos dejado atrás la diada de Sant Jordi en Barcelona. Nuestro día de los enamorados, nuestro San Valentín particular, con señeras, rosas, libros y hasta con amenaza de lluvia incluida.

El 23 de abril, en Barcelona es obligado salir a la calle. Algunos como Celia salen a vender rosas rojas para una ONG, y con su sonrisa consiguen que les compre todo el que se le pone por delante, ya sean motoristas, mujeres solitarias o trabajadores de la obra.

Es que es Sant Jordi, el patrón de Cataluña, el caballero que salvó a la princesa en la Capadocia o en el Montblanc, o dónde sea. Cada país lo coloca donde le apetece y como murió en el año 303, pues ha dado tiempo a desfigurar un poco los hechos y a transportarlo hacia aquí o más hacia allá, según convenga.

Lo importante es que Sant Jordi era un caballero muy valiente que salvó a una princesa de que se la comiera el dragón. Las otras mujeres que se le entregaron al dragón para calmar su hambre no tuvieron tanta suerte, pero eso es otra historia para contar en otro lugar.

Algunos dicen que al clavarle la espada en el pecho del dragón nació una rosa. Pero otros aseguran que la tradición viene de que antiguamente las clases aristocráticas, en esos días, celebraban fiestas caballerescas y torneos en el barrio del Born. A las damas de la alta sociedad se les ofrecía flores y con el tiempo se convirtió en costumbre.

Hay otros que nos cuentan la de dragones que hay escondidos por Barcelona y si no basta con observar las fotografías de Josep Martínez, en su libro Drakcelona, donde dice que ha encontrado 400 dragones ocultos en cornisas y picaportes o camuflados en lámparas, o en el Parc Güell o la Casa Batlló. Es que a Antoni Gaudí el tema de la mitología y la historia le gustaba.

Y por si fuera poco, además, es el día Internacional del Libro, por la conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes. Lo interesante es que su obra más conocida, es una burla a las historias de caballeros, ya que Don Quijote no era exactamente un héroe, sino un antihéroe. Pero ahí está con Sant Jordi compartiendo día, si se levantaran de su tumba me pregunto si les gustaría.

Pero lo cierto es que las calles se llenan de puestos de venta de libros, escritores firmándolos, lectores haciendo cola para obtener firmas y expanden con ello ilusiones a otros como yo que esperan algún día poder estar allí firmando su propio libro.

English
Translation: Ken Green
Pictures: Celia Miralles

Text: Mercedes Salvador


In Barcelona, we've left behind another year and another diada de Sant Jordi (St. George's day). Our day of lovers; our St. Valentine's day with its solitary roses, catalan flags and its books and, this year, the threat of rain.

On the 23rd of April, it's customary to take to the street. Some, like Celia, go to help sell red roses to benefit an N.G.O. and, with her smile, they manage to sell every one they offer, whether to motorists, single women or construction workers.

It is Sant Jordi, the patron saint of Catalonia, the knight who saved the princess in Cappadocia, or on Mont Blanc, or wherever. Each country places the story as they please and, since he died in 303, well... they've had time to rearrange the legends a bit to transpose them here and there for convenience. The important thing is that Sant Jordi was a valiant knight who saved a princess from being eaten by a dragon. The other women who were surrendered to the dragon to ease his hunger were not so lucky, but that's another story to be told in another place.

Some say that, upon his plunging the sword into the dragon's breast, a rose came forth. But others assure us that the tradition comes from the ancient festivals and tournaments held for knights by the aristocracy in the Borne district. There, the knights offered roses to the ladies of high society and the custom has survived and changed with the passage of time.

There are others who tell us of dragons hidden throughout Barcelona and, if that's not enough, see Josep Martínez's photos in his book Drakcelona, where he claims to have encountered 400 dragons concealed in cornices and door handles, or camouflaged in lamps or in the Park Güell or the Casa Batlló. But it's only that the architect Antoni Gaudí loved mythological themes and this story.

In addition, this is the International Day of the Book in commemoration of the death of Miguel de Cervantes. How ironic that his best work is a satire on the stories of the knights. Don Quijote wasn't exactly a hero.

What is certain is that the streets are full of stands to sell books, authors to sign them and readers who line up to get those signatures and to inflate the dreams of others, like me, who hope one day to be there signing books of their own.


Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador


Un any més ja hem deixat enrere la diada de Sant Jordi a Barcelona. El nostre dia dels enamorats, el nostre San Valentí particular, amb senyeres, roses, llibres i fins i tot amb amenaça de pluja inclosa.

El 23 d'abril, a Barcelona és obligat sortir al carrer. Alguns com la Cèlia surten a vendre roses vermelles per a una ONG, i amb el seu somriure aconsegueixen que els compri tot el qual se li posa per davant, ja siguin motoristes, dones solitàries o treballadors de l'obra.

És que és Sant Jordi, el patró de Catalunya, el cavaller que va salvar a la princesa en la Capadocia o en el Montblanc, o on sigui. Cada país ho col•loca on li ve de gust i com va morir en l'any 303, doncs ha donat temps a desfigurar un poc els fets, a transportar-lo cap a aquí o més cap a allà, segons convingui.

L'important és que Sant Jordi era un cavaller molt valent que va salvar a una princesa de que se la mengés el drac. Les altres dones que se li van lliurar al drac, per a calmar la seva fam, no van tenir tanta sort, però això és altra història per a contar en un altre lloc.

Alguns diuen que al clavar-li l'espasa en el pit del drac va néixer una rosa. Però uns altres asseguren que la tradició ve de que antigament les classes aristocràtiques, en aquests dies, celebraven festes cavalleresques i tornejos en el barri del Born. A les dames de l'alta societat se'ls oferia roses i amb el temps es va convertir en un costum.

Hi ha altres que ens expliquen la de dracs que hi ha amagats per Barcelona i si no n'hi ha prou amb observar les fotografies de Josep Martínez, en el seu llibre Drakcelona, on diu que ha trobat 400 dracs ocults en cornises i picaports o camuflats en llums, o en el Parc Güell o la Casa Batlló. És que a Antoni Gaudí el tema de la mitologia i la història li agradava.

I per si no fos poc, a més, és el dia Internacional del Llibre, per la commemoració de la mort de Miguel de Cervantes. L'interessant és que la seva obra més coneguda, és una burla a les històries de cavallers, ja que Don Quijote no era exactament un heroi, sinó un antiheroi. Però ahí està amb Sant Jordi, compartint el dia, si s’aixequés de la seva tomba, em pregunto si els agradaria.

Però la veritat és que els carrers s'omplen de llocs de venda de llibres, escriptors signant-los,
lectors fent cua per a obtenir signatures i, expandeixen amb això, il·lusions a uns altres com jo que esperen algun dia poder estar allí signant el seu propi llibre.

miércoles, 14 de abril de 2010

Castellano - English - Català La Rambla




LA RAMBLA

Castellano

Fotos: Celia Miralles
Texto: Mercedes Salvador

A cualquiera que le digas que eres de Barcelona, lo primero que te nombra es La Rambla ("Las Ramblas" para los turistas).

Una avenida ancha trazada con tiralíneas, con árboles y rieras de gente que caminan arriba y abajo sin ningún propósito en concreto. Va desde la Plaça Catalunya hasta el Passeig de Colom, para desembocar en el mar.

Una arteria humana por donde dan ganas de perderse y de descubrir rincones que escapan a los ojos de los demás.

A veces, vale la pena camuflarse, por entre la multitud, para observar, a un grupo de marinos que han bajado de un barco desde algún país remoto, piropeando a la hija de una mujer con un delantal manchado. Te puedes sentar en una silla y ver a un ejecutivo de americana y corbata que corre al trabajo al lado de un travestido mulato que contornea sus caderas a ritmo de samba.

Entre gente, bullicio, quioscos, fuentes, farolas, iglesias, músicos, bocinazos, callejuelas que llevan a Plazas y edificios negruzcos de polución uno no deja de preguntarse:

¿Qué tiene nuestra Rambla que la hace tan diferente de todas las demás calles, como si respirara con voluntad propia?

Si caminas por la acera lateral puedes probarte una camiseta del Barça y hasta un sombrero mejicano, como si todos los países de habla hispana fuéramos una sola cosa y no hubiera un Océano de por medio.

Luego puedes pararte en cada estatua viviente y darle unas monedas hasta quedarte sin blanca.

Bajando por la acera de la derecha, te encuentras con el mercado de La Boqueria, con paradas llenas de bandejas multicolores y variedad de frutas tropicales, exóticas y otros manjares.

Pero uno de mis lugares preferidos, es la Pastisseria Escribá (Antigua Casa Figueras). En cuanto se ven los decorados modernistas, los mosaicos y los vidrios emplomados con figuras femeninas, uno adivina que ha llegado al lugar adecuado. Me paso un rato mirando el relieve de piedra de la cosechadora de trigo que parece estar orgullosa de sí misma. Hace cara de haber vivido una buena vida. Pero el aroma de pastas al horno me recuerda que allí es dónde Antoni Escribà “el mago del chocolate” ha dejado como legado, además del premio al “Mejor Pastelero de Europa”, las famosas monas de Pascua (tradición catalana en la que el padrino regala a su ahijado/a, en el día de Pascua, un pastel con objetos y/o personajes totalmente hechos de chocolate, …). No hace falta tener un ahijado para comérselo.

Y cuando sales de allí con la camiseta del Barça puesta, la mona en una mano y el sombrero mejicano en la otra puedes entrar en El Liceo, y a lo mejor, escuchar a Montserrat Caballé y a Josep Carreras cantando La Bohème, mientras los pobres turistas comen paellas a precios exorbitantes, en los restaurantes del centro de La Rambla.

De la acera de la izquierda llega el olor a cafeterías antiguas, como el Café de la Opera y uno puede sentarse a descansar un poco mientras se pregunta si la fachada premodernista de la Casa dels Paraigües, con la figura de un dragón, el paraguas chino y el farol, era de La Rambla o del viaje que hiciste a China.

Al fondo se divisa la estatua de Cristóbal Colón elevada a 60 metros de altura, desde donde observa tenderetes de artesanos y pintores. Señala con el dedo, por encima de todas las cabezas, hacia el mar. Pero cuando uno trata de pensar si el Mediterráneo y América están en el mismo lado, la conclusión es que no, más bien están en sentido opuesto: podríamos decir que señala en sentido metafórico hacia América o hacia Huelva, desde donde zarparon La Pinta, La Niña y la nao La Santamaría por primera vez, en busca de la India y se encontraron con América.

Y entonces es cuando uno se da cuenta de que en La Rambla caben todo tipo de sueños y cualquier cosa es posible.


English

Translation: Ken Green
Pictures: Celia Miralles

Text: Mercedes Salvador

Upon telling anyone who has visited Barcelona that you are a native of that city, the first thing he will mention is La Rambla. The wide avenue seems to have been traced by drafting pen from the Plaça Catalunya to the Passeig de Colom where it flows into the sea beyond. It is filled with trees and streams of people who walk up and down with no particular destination. An artery of humanity where they go to lose themselves and discover corners that escape the eyes of everyone else.

Sometimes it's worthwhile to camouflage yourself within the multitude in order to observe a group of sailors who have come off a ship from some remote country to flirt with the daughter of a woman wearing a stained apron. Or, you can sit in a chair and watch an executive in jacket and tie as he rushes to work past a dark-skinned transvestite swinging her hips to the rhythm of a samba.

Among the people, kiosks, fountains, lampposts, churches, musicians, honking horns, narrow lanes and uproar, one must ask himself; What is it that La Rambla has that makes it so different from all the other streets, as if it breathes with a will of its own? Along the sidewalk, you can try a Barça (fútbol club) t-shirt and a Mexican sombrero, as if all Spanish-speaking countries were one thing with no ocean between them.

Later, you can stop at each of the "living statues" and leave a few coins.

Down the sidewalk to the right you will find La Boqueria; the open market whose stalls are filled with an array of multi-colored trays of tropical fruits and other treats. But one of my favorite places is the Pastissería Escribá in the Antigua Casa Figueras. As soon as one sees the modernista setting, with its mosaics and windowpanes depicting female figures in stained-glass , one may assume she has arrived at a worthwhile destination. I pass some time looking at the stone relief of a woman who seems so proud as she carries her sheaf of wheat. She has the face of someone who has lived a good life. But the aroma of pastry in the oven reminds me that this is where Antoni Escribá, The Magician of Chocolate, has left as his legacy (in addition to the prize for the "Best Pastry Chef of Europe"); the famous monas de Pascua. These are a part of the Catalan tradition in which, on Easter day, a godparent gives each of his godchildren a cake with an object or character made completely of chocolate. But you needn't have a godchild to eat one.

And when you leave the Pastissería wearing your Barça t-shirt, a mona in one hand and a Mexican sombrero in the other, you may enter El Liceo and, perhaps, hear Montserrat Caballé and Josep Carreras singing La Bohème while the poor turistas eat turista-priced paellas in the restaurants at the center of La Rambla.

From the sidewalk to the left comes the scent of ancient coffee houses, like the Café de la Opera, where you may sit and rest a bit while asking yourself if the premodernista facade of the Casa dels Paraigües, with its figure of a Chinese dragon holding a streetlamp above an umbrella, was really on La Rambla or a memory from your trip to China.

At the foot of La Rambla you can make out the statue of Cristóbal Colón, elevated on a column to a height of 200 feet, from where he observes the stalls of artesans and painters. From far above their heads, he points his finger to the sea. But when you consider whether the Mediterranean and America lie in the same direction, the conclusion is that no, they are opposite. We could say that he points in a metaphoric sense toward America or toward Huelva, where the Niña, the Pinta and the Santamaría set sail for the first time in search of India, only to find America.

And that's when you realize that, on La Rambla, there is room for every sort of dream and everything is possible.

Català
Fotos i traducció: Cèlia Miralles
Text: Mercedes Salvador

A qualsevol que li diguis que ets de Barcelona, el primer que et nombre és La Rambla ("Les Rambles" per als turistes).

Una avinguda ampla traçada amb tiralínies, amb arbres i rieres de gent que caminen amunt i avall sense cap propòsit en concret. Va des de la Plaça Catalunya fins al Passeig de Colom, per a desembocar en el mar.

Una artèria humana per on donen ganes de perdre's i de descobrir racons que escapen als ulls dels altres.

De vegades, mereix la pena camuflar-se entre la multitud, per a observar a un grup de marins que han baixat d'un vaixell des d'algun país remot, piropejant a la filla d'una dona amb un davantal tacat. Et pots asseure en una cadira i veure a un executiu d'americana i corbata que corre al treball al costat d'un transvestit mulat que contorneja els seus malucs al ritme de la samba.

Entre la gent, la bullícia, els quioscs, les fonts, els fanals, les esglésies, els músics, els clàxons, els carrerons, que duen a Places i edificis negres per la pol•lució un no deixa de preguntar-se:

Què té la nostra Rambla que la fa tan diferent de la resta dels carrers, com si respirés amb voluntat pròpia?

Si camines per la vorera lateral pots provar-te una samarreta del Barça i fins i tot un barret mexicà, com si tots els països de parla hispana fóssim una sola cosa i no hagués un Oceà pel mig.

Després, pots parar-te en cada estàtua vivent i donar-li unes monedes fins a quedar-te sense sense cap ni una.

Baixant per la vorera de la dreta, et trobes amb el mercat de La Boqueria, amb parades plenes de safates multicolors i varietat de fruites tropicals, exòtiques i altres suculents productes.

Però un dels meus llocs preferits, està baixant per la vorera de la dreta, és la Pastisseria Escribà (la Antigua Casa Figueras). Quan es veuen els decorats modernistes, els mosaics i els vidres emplomats amb figures femenines, un endevina que ha arribat al lloc adequat. Em passo una estona mirant el relleu de pedra de la recol·lectora de blat que sembla estar orgullosa de si mateixa. Fa cara d'haver viscut una bona vida. Però l'aroma de pastes al forn em recorda que allà és on Antoni Escribà “el mag de la xocolata” ha deixat com llegat, a més del premi al “Millor Pastisser d'Europa”, les famoses mones de Pasqua (tradició catalana en la qual el padrí regala al seu fillol o fillola, el dia de Pasqua, un pastís amb objectes i/o personatges totalment fets de xocolata, …). No cal tenir un fillol per a menjar-se'l.

I quan surts d'allà amb la samarreta del Barça posada, la mona en una mà i el barret mexicà en l'altra pots entrar en El Liceu i, potser, escoltar a na Montserrat Caballé i en Josep Carreres cantant La Bohème, mentre els pobres turistes mengen paelles a preus exorbitants, en els restaurants del centre de La Rambla.

De la vorera de l'esquerra arriba l'olor a cafeteries antigues, com el Cafè de l'Opera i un pot asseure's a descansar una estona mentre es pregunta si la façana premodernista de la Casa dels Paraigües, amb la figura d'un drac, el paraigua xinès i el fanal, era de La Rambla o del viatge que va fer a la Xina.

Al fons es pot veure l'estàtua de Cristóbal Colón elevada a 60 metres d'alçada, des d'on observa paradetes d'artesans i pintors. Assenyala amb el dit, per sobre de tots els caps, cap al mar. Però quan un tracta de pensar si el Mediterrani i Amèrica estan en el mateix costat, la conclusió és que no, més aviat estan en sentit oposat: podríem dir que assenyala en sentit metafòric cap a Amèrica o cap a Huelva, des d'on van salpar La Pinta, La Niña i la nao La Santamaría per primera vegada, a la recerca de la Índia i es van trobar amb Amèrica.

I llavors és quan un s’adona que en La Rambla caben tot tipus de somnis i qualsevol cosa és possible.